Escapamos de la rutina,cerquita de Madrid: Pelegrina, Sigüenza y Atienza

¿No os pasa que cuando lleváis un tiempo sin viajar, empezáis a sentir esa necesidad de iros a conocer mundo, una vocecita que te impulsa a comprar el primer billete de avión que salga o coger el coche y hacer kilómetros? pues en esa situación nos encontramos, pero debido a la situación actual la maleta aún deberá permanecer guardada un tiempo más en el armario. Desde el mes de Noviembre no me escapo a ningún sitio, donde tuve oportunidad de volver a La Rioja. Desde entonces van pasando los meses y el panorama no mejora. Bueno pero no me voy a quedar en casa!!! Así que me puse a investigar y tras un rato navegando por Internet conseguí varias ideas de escapadas cercanas a Madrid, para poder realizarlas en fin de semana, en un viaje de ida y vuelta en el día. Así el Domingo pasado mi chico y yo nos desplazamos a la Medieval Villa de Sigüenza. Pero como estamos cansados de la contaminación de Madrid, de los atascos, del trasiego de gente, del ir y venir, de las prisas… Decimos hacer una pequeña incursión en la naturaleza y respirar un poquito de tranquilidad y aire puro. Y así buscando y buscando encontramos Pelegrina, un pequeño pueblo que data del Siglo XII, y el cual posee un castillo en estado ruinoso. Así pues madrugamos un poco más de la cuenta (para ser sábado y aún así hicimos tarde), y pusimos rumbo a este pueblo. Llegamos sobre las 11, y ya puestos recargamos energías, que nos iban a hacer falta.

Vista desde Pelegrina desde la carretera.

Vista desde Pelegrina desde la carretera.

Tras un café calentito que nos hizo entrar en calor, y un enorme pincho de tortilla iniciamos nuestra ruta por el Parque Natural del Río Dulce.

Empezamos la ruta, y a nuestras espaldas Pelegrina y su Castillo derruido.

Empezamos la ruta, y a nuestras espaldas Pelegrina y su Castillo derruido.Punto de información de las diferentes rutas que podemos hacer en el Rio Dulce.

Punto de información de las diferentes rutas que podemos hacer en el Rio Dulce.

El camino está helado. Empezando la ruta del Río Dulce.

El camino está helado. Empezando la ruta del Río Dulce.

Nada más empezar a descender la ruta, nos encontramos una bonita panorámica del pueblo con el Castillo dominando sobre él. En seguida nos encontramos un panel informativo donde nos indica las posibles rutas que podemos hacer en este Parque Natural. Nosotros nos decidimos por la que llega a la Cascada del Gollorio, que al fin y al cabo es la que hemos venido a ver.

En seguida empezamos a encontrar hielo y nieve en nuestro camino.

Nieve a nuestro paso por Pelegrina.

Nieve a nuestro paso por Pelegrina.

Tras un ligero ascenso por la nieve (porque desayunaría antes!!!???) nos vamos encontrando bastante nieve y un pequeño descenso de agua también congelado. Unas fotitos? qué peligro tengo, jeje.

El agua está congelada. Camino del Río Dulce.

El agua está congelada. Camino del Río Dulce.

Al rato de seguir subiendo, y tras muchas fotos llegamos a un llano donde aprovechamos a beber agua y a quitarnos algunas capas que nos sobran. Tras esta pequeña parada continuamos con otra breve subida y llegamos a un mirador, donde supuestamente se ve la Cascada. Y digo supuestamente porque apenas se veía nada, así que como buenas cabras montesas que somos, fuimos bajando un rato la pendiente. Indicar que está fuera del camino indicado  y es un poco peligroso porque un mal traspié y te vas directo a la Cascada y el río. Nosotros con mucho cuidado fuimos bajando para obtener estas vistas:

Cascada helada en el Cañón del Río Dulce.

Cascada helada en el Cañón del Río Dulce.

Admirando las vistas en el Cañón del Río Dulce.

Admirando las vistas en el Cañón del Río Dulce.

Después de las fotos de rigor, toca seguir caminando y ya hemos hecho casi la mitad del recorrido. Llegamos al pueblo a eso de las 14 horas ya con el pincho de tortilla en los talones y muertos de hambre. Pero ponemos rumbo a Sigüenza que se encuentra a unos 9 km. Una ruta muy bonita y con la nieve que hemos ido encontrando por el camino me ha parecido preciosa. La Cascada del Gollorio lleva poca agua, normal para la época en la que estamos (Enero), aunque sólo por la estampa de verla semicongelada y rodeada de nieve ha merecido la pena el paseo. Llegamos a Sigüenza a los 10 minutos y nos dirigimos hacia la zona del Castillo, hoy Parador de Turismo de Sigüenza. Nos habían recomendado comer en su parador y fuimos a echar un ojo. Pero tras comprobar que el menú por persona costaba 38€, decidimos buscar algo más apto para nuestro bolsillo. Callejeamos un poco y llegamos a la Plazuela de la Cárcel y decidimos comer en la Taberna Guruguru. Es una antigua casa de construcción típica del siglo XV.

Antigua Cárcel de Sigüenza.

Antigua Cárcel de Sigüenza.

Taberna Guruguru en Sigüenza.

Taberna Guruguru en Sigüenza.

Es un sitio curioso donde los pinchos tienen un nombre original como “delicias del Juglar” y el propio camarero nos sorprendió con un relato del origen de este nombre cuando alguien lo pidió. Como un auténtico juglar en plena Edad Media. Tras una cuenta un poco más abultada de lo que nos hubiera gustado,aunque comimos bien, ya si ponemos rumbo a callejear por la Medieval Sigüenza. Llegamos a la Catedral de Santa María de Sigüenza, edificada en estilos propios de cada época, ya que fue construida por orden de varios Obispos. No queda muy claro su origen, pero parece que los primeros documentos que se encuentran son del año 1138, en el siglo XII,de estilo románico mientras que no se termina hasta el siglo XV, donde predomina el Gótico. La fachada principal es románica, aunque con añadidos posteriores neoclasicos y barrocos, mientras que el rosetón principal es de estilo Gótico. Como veis aquí podemos aprender de muchos estilos arquitectónicos en una única construcción.

Fachada pincipal de la Catedral de Sigüenza.

Fachada pincipal de la Catedral de Sigüenza.

Catedral de Sigüenza.

Catedral de Sigüenza.

Plaza Mayor de Sigüenza.

Plaza Mayor de Sigüenza.

Tras la breve explicación de los diferentes estilos arquitectónicos, contemplamos la Plaza Mayor de época renacentista obra del Cardenal Mendoza que a fines del siglo XV mandó derruir el lienzo de la muralla y crear un espacio diáfano donde celebrar el mercado semanal, convirtiéndose en el eje de la vida municipal.

Tras abandonar la plaza por la puerta del Toril, tenemos unas bonitas vistas de la antigua muralla y la Catedral.

Catedral de Sigüenza desde la Puerta del Toril

Catedral de Sigüenza desde la Puerta del Toril

El sol va cayendo y nos queda poco en esta villa tan bonita. Llegamos a la altura del Castillo de los Obispos de Sigüenza. Construido en el Siglo XII sobre uno anterior de origen musulmán.

Subiendo al Castillo de los Obispos de Sigüenza.

Subiendo al Castillo de los Obispos de Sigüenza.

Cae la noche sobre Sigüenza

Cae la noche sobre Sigüenza

Su imponente silueta nos deja con la boca abierta y más con la puesta del sol que le da unos tonos dorados haciéndole deslumbrar más si cabe. Ha sufrido numerosas reformas y fue prácticamente destruido en la Guerras Carlistas en el Siglo XIX y posteriormente, en el Siglo XX, en la Guerra Civil.

Castillo de los Obispos de Sigüenza.

Castillo de los Obispos de Sigüenza.

Hoy día, es el Parador de Turismo de Sigüenza.

Patio de armas en el Castillo de los Obispos de Sigüenza.

Patio de armas en el Castillo de los Obispos de Sigüenza.

Saltando en el patio de armas en el Castillo de los Obispos de Sigüenza.

Saltando en el patio de armas en el Castillo de los Obispos de Sigüenza.

Es imprescindible que entremos y demos una vuelta por su interior y por supuesto no podemos perdernos su magnifico Patio de Armas, donde todo sea dicho aprovechamos a dar unos saltos de los que tanto nos gustan.

Castillo de los Obispos de Sigüenza.

Castillo de los Obispos de Sigüenza.

Nos despedimos de Sigüenza y su Castillo.

Nos despedimos de Sigüenza y su Castillo.

Apenas queda luz y aún tenemos que llegar a Atienza, pero no podemos por menos, intentar encontrar una ubicación más fotogénica a este Castillo.

Ya de noche, llegamos a Atienza, la cual no pudimos disfrutar debido al frío y el aire que hacía y que ya era totalmente de noche, por lo que la dejamos pendiente para una próxima escapada.

Castillo de Atienza

Y con esto pusimos rumbo a Madrid, tras lo cual el Gps nos jugó una mala pasada y tardamos casi dos en horas en volver. Con esto esperamos que el gusanillo viajero se calme por un tiempo ¿Conocéis esta zona de Guadalajara? ¿Qué sitios cercanos a Madrid nos recomendáis?

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11 comentarios en “Escapamos de la rutina,cerquita de Madrid: Pelegrina, Sigüenza y Atienza

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