Una foto, una historia: Molly Malone, la pescadera de la leyenda dublinesa

Son muchas las leyendas que esconde la isla esmeralda y en concreto su capital, Dublín.

 ¿Quién es Molly Malone?

¿Has escuchado hablar de Molly Malone? Si visitas Dublín seguramente hayas escuchado este nombre y te preguntarás quien es Molly Malone, verdad?

Conocida también como «Cockles and Mussels» (Berberechos y mejillones) o por «In Dublin’s Fair City« (En la Noble Ciudad de Dublín).

Molly Malone es un personaje legendario de la cultura irlandesa situada en el siglo XVII, aunque no se sabe con exactitud si existió o no, ya que no se han encontrado registros. Se ha hecho tan famosa que tiene una canción compuesta a finales del siglo XIX, que acabó convirtiéndose en todo un himno tradicional irlandés y es bastante posible que la escuches en los numerosos pubs de Dublín o incluso del resto de Irlanda. 

La estatua de Molly Malone está hecha de bronce y representa, a tamaño natural, a una mujer vestida con un traje largo y un generoso escote, empujando una carretilla repleta de marisco.

El personaje de Molly Malone se ha convertido en uno de los símbolos de Irlanda y su canción es considerada como el himno de Dublín.

Cuenta la leyenda que Molly Malone fue una hermosa joven que vivió en Dublín allá por el siglo XVII. Era muy conocida por todo el mundo porque se dedicaba a vender pescado fresco, como el resto de generaciones anteriores en su familia. Molly recorría las calles de la ciudad empujando una carreta de dos ruedas cargada de pescado, con el traje típico de la época y un protuberante escote. Ella misma voceaba y animaba a la gente a comprar su marisco. La historia se vuelve trágica cuando un día sufrió un ataque de fiebre durante su recorrido y nadie pudo ayudarla. Desde entonces, se dice que el fantasma de Molly aún merodea por las calles de Dublín, siguiendo el mismo recorrido que seguía cuando salía a vender marisco.

¿Dónde está la estatua de Molly Malone en Dublín?

La estatua de Molly Malone en Dublín es todo un símbolo y se encuentra en un lugar muy céntrico, en la calle Grafton, la columna vertebral de la ciudad y la zona comercial más elegante.

La llamativa escultura de Molly Malone siempre está rodeada de turistas que quieren hacerse una foto con ella. Se dice que hay que tocar los pechos de la joven como signo de buena fortuna y regreso a la ciudad. Doy fe que esta tradición se cumple, ya que ya he estado 3 veces en Dublín y habrá una cuarta 😉

En Alemania, concretamente en Stade nos encontramos a otra vendedora de mejillones, pero no sabemos si su historia tiene algo que ver con Molly Malone 😉

Letra de la canción Molly Malone

In Dublin’s fair city, where the girls are so pretty,I first set my eyes on sweet Molly Malone,as she wheeled her wheel-barrow,through streets broad and narrow,crying, “Cockles and mussels, alive alive oh!”Alive-a-live-oh, alive-a-live-oh,crying “Cockles and mussels, alive alive oh!”She was a fishmonger, and sure ’twas no wonder,for so were her father and mother before,and they both wheeled their barrow,through streets broad and narrow,crying, “Cockles and mussels, alive, alive oh!”Now I was a Rover, and sailed the seas over,so I bid my farewell to sweet Molly Malone.And as I was sailing, the wild wind was wailing,crying, “Cockles and mussels, alive, alive oh!”She died of a fever, and no one could save her,and that was the end of sweet Molly Malone.Now her ghost wheels her barrow,through streets broad and narrow,crying, “Cockles and mussels, alive, alive oh!”

Traducción de la canción de Molly Malone

“En la alegre ciudad de Dublín, donde las chicas son tan guapas, lo primero que vieron mis ojos fue a la dulce Molly Malone cuando empujaba su carretilla a través de amplias y estrechas calles gritando berberechos y mejillones frescos, frescos ¡oh!

Ella era pescadera y seguro que no era una sorpresa, porque ya lo fueron antes su padre y su madre. Ambos empujaron sus carretillas a través de amplias y estrechas calles gritando berberechos y mejillones frescos, frescos ¡oh!

Ella murió de fiebre y nadie pudo salvarla. éste fue el fin de la dulce Molly Malone. Ahora su espíritu empuja su carretilla a través de amplias y estrechas calles, gritando berberechos y mejillones frescos, frescos ¡oh!”.

Hoy por hoy Molly Malone es una visita obligada de Dublín, su estatua en Grafton Street está dedicada a su memoria. Hay algunos que dicen que es posible oír su fantasma paseando por los muelles de la ciudad.

Hace tiempo os contábamos otra leyenda de Dublín, ¿Queréis leerla?

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