Visitar el valle de Ordesa y Monte Perdido es una de las mejores cosas que hacer en Huesca. Con paisajes que quitan el hipo. No es de extrañar que sea una de las mejores zonas de España para hacer senderismo. Elegir una ruta en esta zona no es fácil porque hay muchísimo donde elegir y cada una más espectacular que la anterior. Nosotros en este viaje por Huesca teníamos claro que íbamos a llegar a la Cola de Caballo.  Pero no queríamos hacer la ruta clásica, que hace todo el mundo. Así que hoy vamos a visitar el Valle de Ordesa y Monte Perdido y vamos a realizar la ruta por la Senda de los Cazadores, una de las rutas de senderismo más bonitas del Valle de Ordesa y posiblemente del mundo.

Dónde está el Valle de Ordesa

El Valle de Ordesa está ubicado en el Pirineo central de Huesca, comarca del Sobrarbe, Aragón. Está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Este valle originó la creación del parque nacional de Ordesa el 16 de agosto de 1918.

Como llegar a la Pradera de Ordesa

Igual que pasa con los Lagos de Covadonga, en temporada estival, la carretera de acceso a la Pradera se restringe a los vehículos particulares.

Para poder llegar a ella debemos dirigirnos a la bonita localidad de Torla, donde hay autobuses que nos suben a la pradera de Ordesa en pocos minutos.

Fuera de temporada estival puedes subir con tu coche, pero te avisamos que una zona con gran afluencia de turistas y el aparcamiento es pequeño, así que te recomendamos madrugar, porque una vez que se completa el parking, cierran el aforo y no te permiten subir.

Qué precio tiene el autobús de la Pradera de Ordesa

El precio sale del parking de Torla y recorre en ligero ascenso hasta la Pradera de Ordesa en aproximadamente uno 15-20 minutos.

El coste es de 4,50€ por persona, ida y vuelta.

Qué rutas se pueden hacer en el Valle de Ordesa.

La ruta más famosa es la subida a lo Cola de Caballo, pero aunque nosotros vamos a llegar a la Cola de Caballo, nuestra intención es hacerlo desde otra ruta más dura y mucho menos masificada que la ruta clásica. Vamos a hacer la ruta por la Senda de los Cazadores, que aunque es una ruta dura y necesitas cierta preparación física, es una de las rutas de senderismo más bonitas de Ordesa.

A diferencia de la ruta clásica a la Cola de Caballo, donde realizas un ligero ascenso hasta la cascada, en la ruda de la Senda de los Cazadores realizas el recorrido por la parte alta de la montaña, y las vistas durante todo el recorrido son espectaculares, con las vistas del Circo de Cotatuero durante prácticamente todo el recorrido.

La ruta son 22 km con un desnivel positivo de 700 metros, que se salva en la primera hora y media.

La subida es dura, pero con un mínimo de preparación física, es posible realizarla. Pero no es fácil, como indican en algunos blogs de viajes. Ya que el desnivel es bastante importante y es una ruta larga de mínimo ocho horas de duración. Infórmate antes de hacerla en función de tus necesidades y forma física.

Senda de los Cazadores, nuestra experiencia

Esta es la ruta que más ganas teníamos de hacer en este viaje y por fin, vamos a conocer el valle de Ordesa desde dentro. En mi caso, ya lo conozco, pero yo hice la ruta clásica hace como 25 o 26 años y mi memoria ha perdido un poco.

Llegamos a Torla no muy temprano, sobre las 9:30 de la mañana, damos una pequeña vuelta por el pueblo, para comprar pan y aparcar el coche. Nos prometemos volver después de la ruta, porque el pueblo tiene mucho encanto y no queremos perdérnoslo.

Os voy a hacer Spoiler y os diré que no llegaremos a dar esa vuelta por el pueblo, pero eso os lo cuento luego. ¡Una pena!

El caso es que aparcamos el coche y compramos los billetes para el autobús.

OJO* En los meses de verano hay mucha afluencia, y el Parque de Ordesa y Monte Perdido, al ser parque nacional, tiene el aforo limitado. Esto quiere decir que entran un número de personas, y cuando llega a ese número cierran y no puede subir nadie más, aunque ya hayas comprado los billetes del autobús. Así que madrugad mucho. Nosotros no madrugamos mucho y aquello era ya una romería. Pero tuvimos suerte y pudimos subir sin problemas al bus.

Según nos indicaron en la oficina de turismo, una vez que bajamos del bus, tenemos que atravesar todo el parking, hasta ver una señal de minusválidos. Aquí empieza nuestra ruta.

Por el contrario, si quieres hacer la ruta normal, solamente tienes que seguir a toda la gente. 😉

La ruta clásica es muy bonita también y es apta para cualquier persona, aunque no está adaptada, salvo la primera parte, que recorre una pequeña parte del sendero sobre unas pasarelas de madera. Nosotros enlazaremos con esta ruta desde la Cola de Caballo para regresar al parking.

También es una ruta preciosa que no te puedes perder. Son unos 16 o 17 km y apenas tiene pendiente, por lo que si no te atreves a hacer la Senda de los Pescadores, te recomendamos que hagas ésta. La duración de esta ruta es de unas 5 horas aproximadamente.

Hay carteles indicando las distintas posibilidades de ruta. La más común como hemos comentado, es la de la Cola de Caballo.

Desde la Pradera de Ordesa a la Cola de Caballo son unas 2 horas cuarenta. Por lo que la ruta completa te llevará unas 5 horas, más lo que dediques a comer.

Nosotros comenzamos la ruta y nada más cruzar el puente de madera, que cruza el rio Arazas, y en esta época está completamente seco (últimos días de Agosto de 2021) y no lleva nada de agua, nos adentramos directamente en un tupido bosque.

Esto nos hace plantearnos si realmente estamos en la ruta correcta, debido a lo llano del terreno, pero unos pasos después confirmamos que vamos por la ruta correcta, además de por el cartel que lo indica, por la pendiente, que de repente nos hemos encontrado. Aquí empieza lo bueno. Piernas prepararos, que vamos a sufrir.

Comenzamos a ver alguna señal advirtiendo que esta ruta es peligrosa. Realmente no es peligrosa, salvo si la haces de bajada (en sentido contrario al que hicimos nosotros), ya que la pendiente es muy pronunciada. De hecho no está aconsejada hacerla en este sentido ni tampoco si ha llovido recientemente.

Nosotros nos encontramos durante toda la ruta bastante gente, haciéndola en sentido contrario, pero creemos que es gente con una gran preparación física. Y la constante bajada, tiene que ser un autentico sufrimiento para las rodillas.

La subida comienza prácticamente desde el inicio del bosque. Una subida constante y muy inclinada que nos dejará sin aire a la primera de cambio. Poco a poco, a paso lento vamos avanzando, pero parece que no llegamos nunca.

En seguida empezamos a tener unas vistas espectaculares del Valle de Ordesa y del pico Monte Perdido, lo que nos hace parar cada pocos pasos para hacer fotos. Bueno eso y que nos falta el aliento y en otras ocasiones tenemos que ir parando para reunir a todo el grupo.

Durante toda la subida, a pesar de ser un día despejado, apenas nos da el sol, por lo tupido del bosque, por lo que es ideal para hacer la ruta en verano. No hay sensación de calor, más allá del esfuerzo que estamos llevando a cabo, que no es poco, pero ni comparación a aquel día haciendo la ruta del Cares.

¡Venga! ¡Que aquí hay unas vistas preciosas!

Nos avisan los que van por delante de nosotros. Y es cierto. Sólo por estas vistas merece la pena el esfuerzo, aunque esto no es nada para lo que nos queda.

Continuamos el ascenso, lento pero seguro. Y aunque tenemos que pararnos de vez en cuando para recuperar el aliento, vamos bien.

Íbamos con una persona que tiene vértigo y teníamos miedo que lo pasara mal por este motivo. Pero os tenemos que decir que en ese sentido, nada de vértigo, puesto aunque la subida es bastante pronunciada, no se aprecia la altura en ningún momento, porque seguimos internos en el bosque y sólo somos conscientes de la altura que estamos ganando cuando se abre un claro en el bosque y podemos ver la altura que llevamos ganada. Bueno, la sensación de quemazón en las piernas, también nos da una idea de la subida que estamos llevando acabo.

Mirador de Calcilarruego

Por fin llegamos a la parte más alta de toda la ruta, alcanzando los 1939 metros de altitud. La subida nos ha llevado 1 hora y cuarenta y cinco minutos. Teniendo en cuenta que nuestra forma física no es de las mejores y que íbamos con una adolescente de 14 años que no está acostumbrada a la montaña, ni a andar lo más mínimo, creemos que es un tiempo mas que decente. Posiblemente si estás en mejor forma física lo hagas en menos tiempo, pero nosotros no teníamos prisa ninguna y queríamos disfrutar del recorrido.

En la parte más alta se encuentra el Mirador de Calcilarruego, una impresionante plataforma de hormigón, donde podemos tomar conciencia de la espectacularidad que se abre ante nosotros.

Las vistas desde aquí son realmente impresionantes y no tenemos palabras para describirlas.

Frente a nosotros se haya Monte Perdido, uno de los picos más altos de la zona de Ordesa, que no del Pirineo.

Avisamos que aquí corre peligro la tarjeta de memoria de tú cámara y también avisamos que aunque hagas mil fotos, ninguna le hará justicia al momento de estar allí frente a este espectáculo de la naturaleza.

Si nos asomamos, podemos ver de manera minúscula el aparcamiento de la Pradera, desde el que comenzamos la ruta hace casi 2 horas. ¿¡Cómo demonios han podido subido aquí el hormigón y el resto de materiales para construir el mirador?

Una vez que se ha superado el desnivel, el resto de la ruta es en ligero descenso, aunque encontraremos algunos repechos, donde todavía tenemos que tirar un poco de gemelos, pero en general es descenso. No hagáis como nosotros de pensar que lo más duro ya estaba hecho, porque aún quedan muchas horas de recorrido por delante.

La ruta es larga y todavía nos quedan unas cuantas horas para llegar a la Cola de Caballo, pero al ir por “encima” del recorrido tradicional a la cola de Caballo, tenemos unas vistas espectaculares de toda la faja de Pelay.

En ocasiones vamos descubriendo a lo lejos, y abajo del todo algunas de las Cascadas que se encuentran por el camino, pero que nosotros veremos de cerca a la vuelta de la ruta.

Cuando ya divisamos la Cola de Caballo, encontramos una zona en las rocas, donde daba sombra y además que bajaba un pequeño riachuelo, aprovechamos a comernos el bocadillo y reponer fuerzas. No faltó tampoco un poco de remojo a los pies en el agua helada que bajaba de la montaña, para revivir un poco nuestros maltratados pies.

Llegando justo a este punto, cuando íbamos a comernos los bocadillos, se acercaron unas chicas y nos preguntaron por un cártel, que si lo habíamos visto. El cartel hacía referencia a la peligrosidad del recorrido, en ese sentido (contrario al que lo estábamos haciendo nosotros), y que se prohibía el acceso al mismo a partir de las 3 de la tarde.

Nosotras las indicamos que no habíamos visto ese cartel, pero que estábamos haciendo la ruta de subida. Las aconsejamos, que según las recomendaciones no se indicaba hacer la ruta en sentido contrario. Pero no nos hicieron ni caso y para allá que siguieron.

Cuando retomamos el camino y a los pocos minutos de donde estábamos, ya llegando a la Pradera, nos encontramos el cártel por el que nos habían preguntado:

Creemos que a la montaña hay que tenerla mucho respecto y seguir las indicaciones. No somos grandes expertos montañeros, pero lo que hicieron estas chicas, que por otro lado no eran expertas montañeras ni mucho menos, nos pareció una locura. No sabemos cómo acabarían la ruta y si la acabarían. Pero si ves este tipo de carteles y además preguntas a la gente, no seas tan inconsciente de saltártelo todo a la torera.

Tras la parada técnica para comer, llegamos a la Cascada al cabo mas o menos de media hora o tres cuartos de hora.

El resto del equipo iba tan matado que ni se acercaron a verla y decidieron continuar con la ruta.

Rafa y yo, decidimos acercarnos hasta sus pies. La verdad que cuando más te acercas a la cascada, más impresionan es. Y eso que en esta época del año está bastante seca y baja muy poca agua. No queremos ni imaginar cómo tiene que ser esto en primavera con el deshielo y la fuerza que tiene que alcanzar el agua. Está claro que no son cómo las Cataratas del Rhin, pero no por ello impresiona menos.

Pradera de la Cola de Caballo

Desde esta parte el recorrido ya es común a la ruta clásica de la Cola de Cabella. El recorrido será de ida hasta la Cascada y vuelta desde la misma. Ésta última parte será la que hagamos nosotros.

Cascada Cola de Caballo

La Cascada de la cola de Caballo es una cascada de agua única. También es llamada la Cascada de Soaso,

Tiene una caída de 25 metros y recibe su nombre debido a la similaridad con la cola de un caballo.

En nuestra visita, a finales de Agosto, estaba finalizando el verano y la sequía se notaba. Aún así era impresionante verla. No queremos ni imaginarnos cómo tiene que ser en pleno deshielo.

Tras acercarnos a la Cascada todo lo que permite el agua, es hora de volver, aunque aún nos quedan unas dos horas o dos horas y media de ruta.

 

El recorrido ya es completamente en descenso y también es precioso. Pasamos por diferentes cascadas e incluso por un Hayedo que es precioso, y que en otoño tiene que ser espectacular con los tonos rojos, amarillos y ocres.

Lo cierto que nosotros no disfrutamos mucho del recorrido porque íbamos reventados y no sentimos las piernas. Pero el entorno es espectacular.

De todas formas tampoco queremos pararnos mucho, porque queremos llegar de una vez y porque la previsión meteorológica daban lluvias a partir de las 4. Ya son las cuatro, y aunque no ha empezado a llover, ya tenemos unas grandes nubes sobre nuestras cabezas bastante amenazantes.

Por suerte, pudimos terminar la ruta y nos respetó la lluvia durante el recorrido, aguantando hasta cerca de las 9 de la noche.

Como curiosidad de la ruta, por aquí pasa el Meridiano de Greenwich, o Merdiano O, una de las líneas imaginarias que divididen el planeta para calcular las diferentes fases horarios a lo largo del Planeta. También lo cruzamos hace unos 12 años cuando visitamos Londres.

El recorrido total de la ruta por la Senda de los Cazadores nos ha llevado 9 Horas, de las cuales hemos estado prácticamente una descansando y reponiendo fuerzas con los bocadillos.

Tras llegar por fin al parking, esperamos unos minutos al autobús de vuelta a Torla.

Aprovechamos para ir al baño, que es la única zona de todo el recorrido habilitado para tal fin.

Con la paliza que llevamos encima y el dolor de pies no tenemos fuerzas para visitar Torla, como dijimos al principio del día que haríamos.

Solo llegamos a Broto y buscamos un lugar donde comer algo rápido, para volver al apartamento y descansar.

Unas pizzas y a dormir.

Tenemos que reconocer que Broto tiene su encanto, aunque hoy no será el día que lo visitemos.

Aunque hemos llegado reventados y con ganas de cortarnos los pies, a día de hoy es una de las rutas de senderismo más bonitas que hemos hecho, y la volveríamos a hacer con los ojos cerrados. Nos ha enamorado a base de sufrimiento. Pero las imágenes que hemos visto, se quedarán en nuestra retina durante mucho, mucho tiempo.

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