La ciudad de Walk, fundada a finales del siglo XIII por templarios alemanes, la soberanía del territorio que ocupan pasó por manos polacas, suecas y rusas a lo largo de los siguientes seis siglos y medio, hasta llegar a la ocupación alemana durante la I Guerra Mundial. Tras la derrota germana en el conflicto armado, Las Repúblicas Bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) se convirtieron en naciones independientes, y fue precisamente en Valka donde Letonia proclamó su independencia, y donde la bandera rojiblanca del país ondeó por primera vez, el día 15 de noviembre de 1918. Estonia había proclamado la suya en febrero, y fue entonces cuando apareció la división.
El desacuerdo entre las recién nacidas naciones de Estonia y Letonia sobre sus límites fronterizos se dirimió mediante un arbitraje internacional, encabezado por un coronel británico. El 1 de julio de 1920 se dictaminó el trazado exacto de la frontera, y la mayor parte de la localidad de Valka quedó en territorio estonio, pasando a formar parte de Valga, mientras que Valka recibió alrededor de ochenta casas dentro de su territorio.
Algunas zonas verdes se encuentran divididas en Valga y Valka. ¿Qué parte del río pertenece a Estonia y cuál a Letonia?
Control fronterizo de aduanas entre Valga y Valka

Históricamente Valga, al sur de Estonia y la ciudad de Valka en el norte del Letonia han constituido una única ciudad, hasta su separación en 1920.

La 2ª Guerra Mundial echó abajo controles y divisiones y ambas volvieron a unirse formando de la URSS.
Se volvieron a levantar los controles, de nuevo se cerraron las calles que compartían y Valka y Valga volvieron a estar separadas por una frontera completamente real. Calles que comenzaban en Estonia y terminaban en Letonia fueron cerradas al tráfico por una valla fronteriza. Con algunos pequeños ajustes, la frontera de 1920 fue restablecida.
La entrada de las dos naciones bálticas en la Unión Europea, en 2004, suavizó mucho la situación, y el ingreso de ambos países en el espacio Schengen conlleva la desaparición definitiva de las fronteras internas, por lo que, por fin, las ciudades gemelas podrán reunificarse.
Hoy han desparecido las fronteras y sólo quedan algunos puestos fronterizos para que podamos hacernos unas fotos y cruzar de una país a otro en un simple paseo de apenas unos pasos.

Cruzando la frontera entre Estonia y Letonia a pie

En nuestro recorrido por las Capitales Bálticas, aparcamos el coche en Valga, Estonia. Valga es un pequeño pueblo que nos transmite mucha paz y tranquilidad.
Vamos descubriendo los lugares que tiene para ver y llegamos a los pasos fronterizos, donde antiguamente estaban las fronteras entre ambos países.
El paso de una frontera a otra suponía mucho papeleo y visados, llegando a costar 2 horas cruzar ambos países. Hoy en día, por suerte, no tardamos más que unos minutos en llegar a Valka, ya en Letonia.

Valga

Valga es la ciudad estona. Es muy pequeñita y se recorre fácilmente en poco tiempo.

Aún así encontramos algunos lugares qué visitar que merecen la pena.

Iglesia de San John

Una preciosa iglesia con fachada rosa y un bello interior que nos permite hacer un alto en el camino y admirarla de cerca.

Iglesia de San John en Valga, Estonia
Iglesia de San John, Valga, Estonia

En Valga tuvieron mejor suerte y les tocó en el reparto la estación de trenes. Sin embargo en Valka, Letonia, para coger un tren tenían que cambiar de país, con toda la burocracia que eso suponía y soportar grandes colas en las fronteras.

Calles de Valga, Estonia
Gasolinera con un nombre que nos hizo mucha gracia

Valka

En seguida llegamos a los antiguos puestos de los pases fronterizos, que tantas horas retuvieron a unos y a otros en cada lado de la frontera.

Hoy son un reclamo turístico donde es obligatorio hacerse una foto. Además, ¿Cuántas veces tenemos la oportunidad de cruzar la frontera de un país a otro andando? Muy pocas la verdad, y al menos para nosotros, es la primera vez que lo hacemos.

Entrando en Letonia a pie

Encontramos un parque precioso donde pasear y hacer mil fotos, aunque realmente no sabemos con exactitud qué parte pertenece a Estonia y cuál a Letonia. ¿Y cómo se han dividido el río?

En Valka también encontramos alguna iglesia bonita a la que parar y echarla alguna foto, como la Iglesia de San Catherine. Nosotros la encontramos cerrada, aunque seguro que por dentro es muy bonita.

 

 

Iglesia de San Catherine en Valka

Lo cierto es que terminamos pronto de ver Valka y regresamos a Valga.

Tanto Valga como Valka son muy pequeñitas y se ven fácilmente. En una hora o poco más las habremos recorrido sin mucho esfuerzo.

Donde comer en Valga/Valka

Como era la hora de comer, horario estonio/letón decidimos parar a comer en un restaurante Coreano que encontramos en Valga.
Al ser dos pueblos pequeñitos no había mucha opción, pero nosotros elegimos un Coreano, por variar un poco con la gastronomía, que ya hemos comentado que no es muy variada en estos países.
Elegimos Baar Horan. Y tenemos que decir que fue todo un acierto.
La comida estaba muy rica todo lo que pedimos (imposible recordar los nombres) y de precio, aunque fue más caro de lo habitual en estos países, no nos pareció algo excesivo, por lo que lo recomendamos muchísimo.
Muy recomendable si os coincide la hora de la comida/cena por esta zona.
Tras esta interesante visitante ponemos rumbo al siguiente destino de la ruta, y nos vamos a conocer Cesis y su castillo a la luz de un candil, pero eso es otra historia….
Roadtrip por las Capitales Bálticas con Copenhague y Helsinki:
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